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Una bola de fuego “con un brillo superior al de la Luna” atraviesa el sur de España

4 noviembre, 2018

Complejos astronómicos de Toledo, Granada y Sevilla registran la entrada en la atmósfera de un fragmento del cometa Encke. Como consecuencia, una brillante bola de fuego pudo ser vista desde más de 400 kilómetros de distancia.

El Complejo Astronómico de La Hita, en la provincia de Toledo, ha registrado a las 00:46 horas de este sábado una bola de fuego que se produjo por la entrada en la atmósfera terrestre de un fragmento del cometa Encke a más de cien mil kilómetros por hora. Meteroides.net logró captar las imágenes del momento exacto.

A pesar de las nubes que cubrían parte del cielo, el fenómeno ha podido ser registrado por los detectores que la Universidad de Huelva opera en el Complejo Astronómico de La Hita (Toledo) y en los observatorios astronómicos de La Sagra (Granada), Sierra Nevada (Granada) y Sevilla.

Estos detectores trabajan en el marco del Proyecto Smart, que tiene como objetivo monitorizar continuamente el cielo con el fin de registrar y estudiar el impacto contra la atmósfera terrestre de rocas procedentes de distintos objetos del Sistema Solar, ha informado el Complejo de la Hita en nota de prensa.

El análisis llevado a cabo por el investigador responsable del Proyecto Smart, el profesor José María Madiedo de la Universidad de Huelva, ha señalado que el impacto tuvo lugar a unos 122 kilómetros de altura sobre el mar Mediterráneo, frente a la costa de Almería, desde donde la bola de fuego avanzó en dirección noroeste, extinguiéndose a unos 63 kilómetros de altura sobre la vertical de la localidad de Pueblo Blanco (Almería).

Aunque las nubes cubrían buena parte del sur y centro del país, éstas no supusieron ningún impedimento para que la bola de fuego pudiese ser vista desde más de 400 kilómetros de distancia, si bien amortiguaron bastante su brillo en algunas zonas.

Los fragmentos desprendidos del cometa Encke son en su mayor parte más pequeños que un grano de arena y se cruzan con la órbita de la Tierra durante los meses de octubre y noviembre, produciendo a lo largo de ese periodo varias lluvias de estrellas conocidas como Táuridas.

Sin embargo, el fragmento que causó la bola de fuego de la madrugada de este 3 de noviembre tuvo un tamaño muy superior —casi 1 metro de diámetro—, motivo por el que su brusco impacto contra la atmósfera produjo un “fenómeno inusualmente brillante”.

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