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Foro Económico Mundial impulsa el sistema de identificación digital para la nueva «normalidad»

El sistema de identificación digital propone controlar el comportamiento en línea, las compras, la biometría, etc.

El Foro Económico Mundial (FEM), una organización internacional que trabaja para «dar forma a las agendas globales, regionales e industriales», ha publicado recientemente su última propuesta distópica: un sistema de identificación digital de gran alcance que recopilará todos los datos posibles sobre las personas y los utilizará para determinar su nivel de acceso a diversos servicios.

Esta propuesta de identificación digital se describe en un informe titulado «Advancing Digital Agency: The Power of Data Intermediaries» y se basa en un marco de identificación digital que el FEM ha publicado anteriormente.

En este marco, el FEM propone recopilar datos de muchos aspectos de la «vida cotidiana» de las personas a través de sus dispositivos, redes de telecomunicaciones y proveedores de servicios de terceros.

El FEM sugiere que esta red de recopilación de datos permitiría a una identificación digital recoger datos sobre el comportamiento en línea de las personas, el historial de compras, el uso de la red, el historial crediticio, los datos biométricos, los nombres, los números de identidad nacionales, el historial médico, el historial de viajes, las cuentas sociales, las cuentas de la administración electrónica, las cuentas bancarias, el uso de la energía, las estadísticas de salud, la educación, etc.

Una vez que el DNI digital tenga acceso a este enorme conjunto de datos altamente personales, el FEM propone utilizarlo para decidir si los usuarios pueden «poseer y utilizar dispositivos», «abrir cuentas bancarias», «realizar transacciones financieras en línea», «llevar a cabo transacciones comerciales», «acceder a seguros, tratamientos», «reservar viajes», «pasar por el control de fronteras entre países o regiones», «acceder a servicios de terceros que dependen de los inicios de sesión en las redes sociales», «presentar impuestos, votar, cobrar prestaciones», etc.

En este informe Advancing Digital Agency: The Power of Data Intermediaries, el FEM sitúa este marco de identificación digital como parte de la solución a una «brecha de confianza en el intercambio de datos» y señala que los pasaportes vacunales, que fueron obligatorios en todo el mundo durante la pandemia de COVID-19, «sirven por naturaleza como una forma de identidad digital».

El FEM también elogia la forma en que los pasaportes de vacunas han permitido a los gobiernos recoger datos de sus poblaciones sin «aviso ni consentimiento»:

«A nivel colectivo, los datos de las vacunas son un increíble activo de salud pública. El Gobierno del Reino Unido, en particular, lo ha reconocido y ha sugerido que las técnicas de anonimización, seudonimización y blindaje de datos podrían aprovecharse en un entorno controlado para permitir la reutilización de esos datos altamente sensibles.

En estos casos, no se requiere la notificación y el consentimiento per se para la reutilización de los datos, sino que los procesos intermedios a los que se someten los datos deben realizarse en un entorno controlado, de modo que se pongan a disposición los resultados del conjunto de datos y no los datos en sí».

Además, el FEM ofrece un ejemplo concreto de cómo las identificaciones digitales podrían utilizarse para autentificar a un usuario (mediante el uso de huellas dactilares, una contraseña o una tecnología de verificación de la identidad) y decidir si se le debe conceder acceso a un préstamo bancario juzgando su perfil (que puede incluir sus datos biométricos, su nombre y su número de identidad nacional) y su historial (que puede incluir su historial de crédito, médico y de compras en línea).

El FEM continúa sugiriendo que las identificaciones digitales «permitirán la selección de preferencias y la toma de ciertas decisiones por adelantado» y, en última instancia, allanarán el camino para la «toma de decisiones automatizada» en la que un «asistente digital de confianza» «automatiza los permisos para las personas y gestiona eficazmente sus datos a través de diferentes servicios» para «superar las limitaciones de la notificación y el consentimiento».

Este impulso de un sistema de identificación digital invasivo por parte del FEM sigue a la propuesta de otros sistemas de vigilancia similares, como convertir los latidos del corazón en una identificación digital. A lo largo de la pandemia, el FEM ha defendido constantemente los pasaportes de vacunas y la identificación digital.

Más allá de estas propuestas específicas, el FEM es famoso por sus agendas globalistas y transhumanistas, como el «Gran Reset» (que propone que la gente «no posea nada» y «sea feliz») y la «Cuarta Revolución Industrial» (que, según el fundador y presidente del FEM, Klaus Schwab, llevará a «una fusión de nuestras identidades físicas, digitales y biológicas»).

Los gobiernos y las empresas privadas están adoptando cada vez más las identificaciones digitales. Algunos gobiernos también están impulsando una noción similar: aplicaciones del estilo del crédito social que controlan el comportamiento de los ciudadanos y los recompensan por realizar acciones aprobadas por el Estado.

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