Saltar al contenido

Bill Gates advierte sobre la crisis que viene después de verano

El multimillonario ha dado su visión sobre lo que puede ocurrir tras el verano y se ha mostrado preocupado por diversas circunstancias

Bill Gates que ha estado muy activo en declaraciones durante la pandemia, ha vuelto a pronunciarse en este caso para lanzar una advertencia sobre el futuro económico mundial. El magnate vaticina que si continúa el aumento de los tipos de interés y de la inflación, estamos abocados a una desaceleración económica mundial provocada por la invasión de Rusia a Ucrania y las consecuencias de la pandemia.

El multimillonario y cofundador de Microsoft considera que la guerra en Ucrania ha disparado los precios de las materias primas, algo que “se suma a la pandemia, donde los niveles de deuda de los gobiernos ya eran muy altos y ya habían generado problemas en las cadenas de suministros”.

Riesgo de desaceleración económica mundial
Muchos países, incluidos EE. UU., Reino Unido e India, han comenzado a aumentar los tipos de interés para tratar de controlar la inflación. Esto «resultará en una desaceleración económica mundial”, cree Gates. El Fondo Monetario Internacional recortó el mes pasado su pronóstico de crecimiento mundial al máximo desde los primeros meses de la pandemia y proyectó una inflación aún más rápida debido a la guerra en Ucrania y los nuevos bloqueos de China por el virus.

«Me temo que los pesimistas tienen un argumento bastante fuerte que me preocupa mucho», dijo Bill para luego mandar un consejo a la sociedad con el fin de que esta se prepare de la mejor manera posible y poder solventar esta situación: «Sólo se puede ser optimista a largo plazo si se es lo suficientemente pesimista para sobrevivir a corto plazo»

Y también ha puesto el foco en los países menos desarrollados. Señala que los problemas en las grandes potencias va a desencadenar que estos países queden todavía más aislados en el segundo plano y haya graves problemas de presupuesto.

En un año normal, las naciones del G7 donan unos 122.000 millones de dólares para atender las necesidades de salud, desarrollo económico y bienestar a largo plazo en los países de bajos ingresos. Pero este no es un año típico. Las crisis a las que se enfrenta el mundo se han multiplicado: La pandemia, la guerra en Ucrania, la escasez de alimentos, la inflación. Con estas circunstancias, los esfuerzos para luchar contra las enfermedades en los países subdesarrollados pueden perder miles de millones de dólares.

A %d blogueros les gusta esto: